jueves, 5 de febrero de 2009
miércoles, 4 de febrero de 2009
martes, 3 de febrero de 2009
memoria
Hilos del espacio
Como tarea a llevar a cabo de buscar una obra relacionada con el tema general elegido: El Tejido del Espacio, he escogido la primera opción, el concurso revista el duende yuglo recreaciones: visiones de lo cotidiano.No disponía de muchas alternativas, teniendo en cuenta el tema y el tiempo disponible.
Encontrar objetos o estructuras que conectaran con el concepto central del tejido espacial no es facil.No obstante, pensé como idea directriz, el cuestionamiento de la percepción, destacando la ambigüedad a partir de los objetos que vemos, donde la jerarquía de contenido y continente desaparece, dando tanta importancia al espacio entre objetos como a los objetos mismos.
Entre las distintas opciones escogí una estructura de lo que se podría catalogar como mobiliario urbano o ingeniería urbana.El medio tenia claro que tenía que ser una fotografía, por su inmediatez, encontrando en los cables de la distribución del peso de un puente de la ciudad unas posibilidades expresivas que me parecían aceptables, que , supongo forman parte del concepto arquitectónico-artístico del propio autor. En este caso el puente de Calatrava en Murcia.
La estética geométrica de las líneas del puente me parecen especialmente interesantes y trasmiten la dinámica central del tema, a mí me inspiran una tensión y armonía notables.
En la foto, pretendo que se observen "desconectadas" de la función que ejercen, y aparezcan como segmentos con "vida propia", autónomos, en direcciones diferentes, dejando entre ellas espacios libres, delimitando zonas, organizando todo el espacio.
La percepción tiene unas leyes propias, dentro de la Neurofisiología humana, de manera que lo que vemos no se estructura en una "hoja en blanco", sino que tenemos unos esquemas perceptivos previos en los que encajan todo lo que vemos, así pues, la percepción estaría infradeterminada por la biología, y no sólo por ella, además entrarían factores educativos ,culturales, etc...En dicho proceso, el espectador tendería a globalizar y "reconocer" lo que vé en base a lo aprendido.
Pues bien, es en esa fase, en la que pretendo dar sentido a la foto, de tal manera que lo que se puede percibir no nos resulte familiar, ni algo concreto, aunque sepamos que se trata de un objeto real que forma parte del paisaje urbano.Estas formas geométricas , muy sugerentes por otra parte, tendrian que invocar espacios de lo imaginario, ser una pequeña puerta hacia lo intemporal como decía Greenberg, y producir así una experiencia subjetiva y estética.
En realidad esto es algo que podríamos experimentar los que a diario tenemos que circular por ese lugar, y quizas por la repetición del estímulo, la respuesta perceptiva perdería interés, pero no es menos cierto que no fijamos apenas la atención en la mayor parte de las cosas que nos rodean ( aunque algunas de ellas, como este puente, están hechas para lo contrario, para ser admiradas), y puede resultar sorprendente su contemplación parcial y "manipulada" por el descubrimiento de aspectos insólitos.
En esencia, lo que estoy describiendo para este trabajo, es lo que ya apunté en la introducción al tema, de que el espacio que nos rodea puede ser origen de una cierta extrañeza, de desidentificación, puede ser un lugar menos familiar de lo que nos creemos.
Esta imagen inusual de los cables, incide en ese nuevo punto de vista, esa "nueva mirada" de la que tanto oimos hablar en las asignaturas teóricas de historia del arte.
Creo que en sentido estricto se me podría objetar que la fotografía que presento no se trata de un objeto de uso cotidiano, pero yo, como alegación, propugno ampliar el sentido de la palabra uso, no es manual, desde luego, ni manipulable hasta cierto punto, no se puede trasladar, ni colocar junto a otros objetos, pero sí hacemos un "uso" de él, y para mí es cotidiano, o casi cotidiano.Y además tengo un argumento mayor para realizar esta elección, y es que sí está relacionado con el tema que me ocupa.Al principio apunté la Arquitectura como una de las manifestaciones artísticas que más me gustaban y cómo es un medio de creación rotundo y personalísimo, para mí en concreto es en la Arquitectura donde mayor expresividad se consigue jugando con los volúmenes y los espacios, más aun que en la escultura.Los tamaños relativos entre la obra y las personas, supongo que tendrán mucho que ver en esto, es evidente que uno no puede vivenciar el mismo objeto con tamaños tan diferentes, la relación que se entabla entre el espectador y la obra varía mucho, no es lo mismo observar un objeto que podemos abarcar, tocar, voltear, manipular en definitiva, que otro que sólo podemos transitarlo, recorrerlo con la mirada, no es tan facil reconocerlo, incluso las formas parecen diferentes, entramos en la dimensión de lo monumental-ínfimo, enorme- pequeño y todo esto, como digo, forma parte del concepto y la vivencia de espacio que me gustaría abordar en mi trabajo.
Quiero destacar, además, que la foto está hecha en unas condiciones concretas en las que se acentúa más el contraste entre la materia iluminada y el fondo oscuro, persiguiendo eliminar cualquier detalle que permita reconocerlo y relacionarlo con su entorno, en la foto sería otra cosa, representaría otra realidad diferente.
La mayor parte de las líneas que aparecen por no decir que casi todas son rectilineas y existe una direccionalidad doble, por una parte los cables recorren el espacio de arriba abajo o al revés, y por otra la densidad de líneas se desplaza hacia la derecha, encontrando un límite final, sugiriendo una tensión y un tejido que surca y "crea el espacio".
Cromáticamente es lo más simple posible, se rehuye el color , nada que reste protagonismo a la idea central.
Implícitamente está tambien presente la idea de vacio con un cierto dramatismo por la desolación, es un paisaje de ausencia total.
A pesar de la aparente simplicidad de medios y logros plásticos, me atrevo a presentar esta fotografía como un elemento válido y coherente con el argumento general del trabajo.
Como tarea a llevar a cabo de buscar una obra relacionada con el tema general elegido: El Tejido del Espacio, he escogido la primera opción, el concurso revista el duende yuglo recreaciones: visiones de lo cotidiano.No disponía de muchas alternativas, teniendo en cuenta el tema y el tiempo disponible.
Encontrar objetos o estructuras que conectaran con el concepto central del tejido espacial no es facil.No obstante, pensé como idea directriz, el cuestionamiento de la percepción, destacando la ambigüedad a partir de los objetos que vemos, donde la jerarquía de contenido y continente desaparece, dando tanta importancia al espacio entre objetos como a los objetos mismos.
Entre las distintas opciones escogí una estructura de lo que se podría catalogar como mobiliario urbano o ingeniería urbana.El medio tenia claro que tenía que ser una fotografía, por su inmediatez, encontrando en los cables de la distribución del peso de un puente de la ciudad unas posibilidades expresivas que me parecían aceptables, que , supongo forman parte del concepto arquitectónico-artístico del propio autor. En este caso el puente de Calatrava en Murcia.
La estética geométrica de las líneas del puente me parecen especialmente interesantes y trasmiten la dinámica central del tema, a mí me inspiran una tensión y armonía notables.
En la foto, pretendo que se observen "desconectadas" de la función que ejercen, y aparezcan como segmentos con "vida propia", autónomos, en direcciones diferentes, dejando entre ellas espacios libres, delimitando zonas, organizando todo el espacio.
La percepción tiene unas leyes propias, dentro de la Neurofisiología humana, de manera que lo que vemos no se estructura en una "hoja en blanco", sino que tenemos unos esquemas perceptivos previos en los que encajan todo lo que vemos, así pues, la percepción estaría infradeterminada por la biología, y no sólo por ella, además entrarían factores educativos ,culturales, etc...En dicho proceso, el espectador tendería a globalizar y "reconocer" lo que vé en base a lo aprendido.
Pues bien, es en esa fase, en la que pretendo dar sentido a la foto, de tal manera que lo que se puede percibir no nos resulte familiar, ni algo concreto, aunque sepamos que se trata de un objeto real que forma parte del paisaje urbano.Estas formas geométricas , muy sugerentes por otra parte, tendrian que invocar espacios de lo imaginario, ser una pequeña puerta hacia lo intemporal como decía Greenberg, y producir así una experiencia subjetiva y estética.
En realidad esto es algo que podríamos experimentar los que a diario tenemos que circular por ese lugar, y quizas por la repetición del estímulo, la respuesta perceptiva perdería interés, pero no es menos cierto que no fijamos apenas la atención en la mayor parte de las cosas que nos rodean ( aunque algunas de ellas, como este puente, están hechas para lo contrario, para ser admiradas), y puede resultar sorprendente su contemplación parcial y "manipulada" por el descubrimiento de aspectos insólitos.
En esencia, lo que estoy describiendo para este trabajo, es lo que ya apunté en la introducción al tema, de que el espacio que nos rodea puede ser origen de una cierta extrañeza, de desidentificación, puede ser un lugar menos familiar de lo que nos creemos.
Esta imagen inusual de los cables, incide en ese nuevo punto de vista, esa "nueva mirada" de la que tanto oimos hablar en las asignaturas teóricas de historia del arte.
Creo que en sentido estricto se me podría objetar que la fotografía que presento no se trata de un objeto de uso cotidiano, pero yo, como alegación, propugno ampliar el sentido de la palabra uso, no es manual, desde luego, ni manipulable hasta cierto punto, no se puede trasladar, ni colocar junto a otros objetos, pero sí hacemos un "uso" de él, y para mí es cotidiano, o casi cotidiano.Y además tengo un argumento mayor para realizar esta elección, y es que sí está relacionado con el tema que me ocupa.Al principio apunté la Arquitectura como una de las manifestaciones artísticas que más me gustaban y cómo es un medio de creación rotundo y personalísimo, para mí en concreto es en la Arquitectura donde mayor expresividad se consigue jugando con los volúmenes y los espacios, más aun que en la escultura.Los tamaños relativos entre la obra y las personas, supongo que tendrán mucho que ver en esto, es evidente que uno no puede vivenciar el mismo objeto con tamaños tan diferentes, la relación que se entabla entre el espectador y la obra varía mucho, no es lo mismo observar un objeto que podemos abarcar, tocar, voltear, manipular en definitiva, que otro que sólo podemos transitarlo, recorrerlo con la mirada, no es tan facil reconocerlo, incluso las formas parecen diferentes, entramos en la dimensión de lo monumental-ínfimo, enorme- pequeño y todo esto, como digo, forma parte del concepto y la vivencia de espacio que me gustaría abordar en mi trabajo.
Quiero destacar, además, que la foto está hecha en unas condiciones concretas en las que se acentúa más el contraste entre la materia iluminada y el fondo oscuro, persiguiendo eliminar cualquier detalle que permita reconocerlo y relacionarlo con su entorno, en la foto sería otra cosa, representaría otra realidad diferente.
La mayor parte de las líneas que aparecen por no decir que casi todas son rectilineas y existe una direccionalidad doble, por una parte los cables recorren el espacio de arriba abajo o al revés, y por otra la densidad de líneas se desplaza hacia la derecha, encontrando un límite final, sugiriendo una tensión y un tejido que surca y "crea el espacio".
Cromáticamente es lo más simple posible, se rehuye el color , nada que reste protagonismo a la idea central.
Implícitamente está tambien presente la idea de vacio con un cierto dramatismo por la desolación, es un paisaje de ausencia total.
A pesar de la aparente simplicidad de medios y logros plásticos, me atrevo a presentar esta fotografía como un elemento válido y coherente con el argumento general del trabajo.
sábado, 31 de enero de 2009
turrell
James Turrell, el misterio de la luz
Entre lo racional y lo misterioso, las obras que ahora se presentan en el IVAM subrayan su persistente indagación sobre el enigma de la visión y deparan al espectador el placer de la inmersión en un espacio sin límites.
En 1966, James Turrell alquiló un antiguo hotel en Ocean Park (California) para utilizarlo como estudio y espacio expositivo; estableció nuevos huecos en las paredes y techos, controló la luz abriendo y cerrando las persianas, hizo que los rótulos de neón de las tiendas, los semáforos y los faros de los coches fueran parte de su obra. Sin duda, la experiencia en Mendota Hotel es fundamental para comprender la forma en la que este artista extraordinario convierte la luz en una cosa, jugando con las sombras y obligando al público a llegar a otra percepción.
A finales de los sesenta, Turrell trabajó en el Art & Technology Program de la Universidad de California, en colaboración con Los Angeles County Museum, lo que le permitió conocer al psicólogo Edward Wortz, que había estudiado los cambios en la percepción experimentados por astronautas en el espacio exterior. Investigaron ciertas técnicas de privación sensorial, situando a los sujetos en un espacio insonorizado con un campo visual homogéneo, y también emplearon máquinas EEG para medir las variaciones de las ondas cerebrales; estaban interesados en los llamados “ritmos alfa”, ondas cerebrales que se liberaban básicamente cuando el individuo estaba meditando. Por otro lado, en un cuenco semiesférico producían un “velo de luz” uniformemente blanco, el llamado Ganzfeld que será utilizado por Turrell en obras en la que el campo visual es amplio y, a menudo, desorientador, destinado a estimular la conciencia perceptual del espectador.
El IVAM de Valencia inaugura este mes de diciembre una retrospectiva fascinante sobre la persistente indagación del artista en el enigma de la visión. Fernando Castro Florez analiza en este número la obra de Turrell y su capacidad para sumergir al espectador en el placer de la inmersión en un espacio sin límites.
Entre lo racional y lo misterioso, las obras que ahora se presentan en el IVAM subrayan su persistente indagación sobre el enigma de la visión y deparan al espectador el placer de la inmersión en un espacio sin límites.
En 1966, James Turrell alquiló un antiguo hotel en Ocean Park (California) para utilizarlo como estudio y espacio expositivo; estableció nuevos huecos en las paredes y techos, controló la luz abriendo y cerrando las persianas, hizo que los rótulos de neón de las tiendas, los semáforos y los faros de los coches fueran parte de su obra. Sin duda, la experiencia en Mendota Hotel es fundamental para comprender la forma en la que este artista extraordinario convierte la luz en una cosa, jugando con las sombras y obligando al público a llegar a otra percepción.
A finales de los sesenta, Turrell trabajó en el Art & Technology Program de la Universidad de California, en colaboración con Los Angeles County Museum, lo que le permitió conocer al psicólogo Edward Wortz, que había estudiado los cambios en la percepción experimentados por astronautas en el espacio exterior. Investigaron ciertas técnicas de privación sensorial, situando a los sujetos en un espacio insonorizado con un campo visual homogéneo, y también emplearon máquinas EEG para medir las variaciones de las ondas cerebrales; estaban interesados en los llamados “ritmos alfa”, ondas cerebrales que se liberaban básicamente cuando el individuo estaba meditando. Por otro lado, en un cuenco semiesférico producían un “velo de luz” uniformemente blanco, el llamado Ganzfeld que será utilizado por Turrell en obras en la que el campo visual es amplio y, a menudo, desorientador, destinado a estimular la conciencia perceptual del espectador.
El IVAM de Valencia inaugura este mes de diciembre una retrospectiva fascinante sobre la persistente indagación del artista en el enigma de la visión. Fernando Castro Florez analiza en este número la obra de Turrell y su capacidad para sumergir al espectador en el placer de la inmersión en un espacio sin límites.
jueves, 16 de octubre de 2008
metodología y plan de trabajo
La metodologia que en principio he pensado usar es la aprendida en la asignatura de sistemas de analísis de la forma, tanto en lo que se refiere a la geometría plana como a las perspectivas cónicas, lo que de entrada puede evocar ambientes urbanos.Utilizando medios y formatos propios del dibujo para los esbozos, me gustaría acabar en un medio pictórico sobre tabla, y si es posible en bajorelieve
objetivos específicos
Se me ocurren como objetivos específicos los que plantee con los bocetos previos al trabajo final.En primer lugar sin orden ni simetría, y más adelante dibujos diferentes donde poder elegir aquel material que me parezca más adecuado
objetivos
Me gustaría poder trabajar, como he dicho en la introducción, con elementos simples para intentar expresar mediante formas sugerentes límites de espacios o huecos que den al que lo mira una impresión de lo extraño y desconocido que puede llegar a ser el tejido en el que ocupamos todo
Introducción del proyecto
Después de estudiar diversos artistas que me parecian interesantes en la linea que inicialmente quería seguir, mi idea de proyecto se ha ido delimitando y derivando hacia medios y formatos de menor tridimensionalidad (incluso nula) pero manteniendo el móvil de trabajar con la noción de tejidos del espacio que pudieran evocar mayores dimensiones.El protagonista sería el espacio en sí, no lo que lo ocupa, en este sentido sería algo más conceptual que objetual.
Por tanto trataría que ni los colores o las formas robaran el valor de los espacios que se crean.Las lineas, aristas, pretendo que sean sencillas delimitando redes a partir de elementos geométricos primarios, que a base de repetición o yuxtaposición conformen elementos de mayor tamaño , pero no excesivamente complejos.
Globalmente podría incluso apreciarse como algo minimalista, pero lo que busco es la mezcla de sencillez, armonía de formas y resaltar por encima de todo el "desconocimiento" de algo tan familiar como el espacio, que llevado a su realidad profunda es algo misteriosamente inaprensible.
Al tratarse de algo poco definido desde el punto de vista formal, pretendería que además tuviera otra lectura que es posible por el planteamiento y es la interpretación en terminos de espacios urbanos imaginarios.
Por tanto trataría que ni los colores o las formas robaran el valor de los espacios que se crean.Las lineas, aristas, pretendo que sean sencillas delimitando redes a partir de elementos geométricos primarios, que a base de repetición o yuxtaposición conformen elementos de mayor tamaño , pero no excesivamente complejos.
Globalmente podría incluso apreciarse como algo minimalista, pero lo que busco es la mezcla de sencillez, armonía de formas y resaltar por encima de todo el "desconocimiento" de algo tan familiar como el espacio, que llevado a su realidad profunda es algo misteriosamente inaprensible.
Al tratarse de algo poco definido desde el punto de vista formal, pretendería que además tuviera otra lectura que es posible por el planteamiento y es la interpretación en terminos de espacios urbanos imaginarios.
martes, 14 de octubre de 2008
peces
Cuando era niño, una de las cosas que más me gustaba era ir a la playa.En ocasiones iba con la familia y en otras nos juntabamos amigos del barrio y nos llevabamos bocadillos, balones y nos quedabamos jugando en la arena hasta la tarde.
Entre los distintos juegos uno consistía en sumergirnos con las gafas de bucear y aguantar el mayor tiempo posible.Recuerdo en concreto un día en Las Negras (donde costaba bastante trabajo llegar entonces) que me sumergia y contemplaba el fondo con las rocas, las algas, pero sobre todo los peces, había gran cantidad de ellos de todos los colores y tamaños, aquello era un hervidero de vida, de manera que me ajusté el tubo y así no tenía que girar la cabeza para respirar, y de esta manera podía seguir mirando el fondo.Fué un gran descubrimiento, incluso llegué a ver un pulpo medio escondido entre las rocas.Organizamos una pequeña excursión y nos fuimos varios amigos pertrechados de gafas y tubo recorriendo los alrededores cercanos en la costa, nadando dentro del agua, deteniendonos en todo lo que nos llamaba la atención ,que era mucho.
Después de varias horas, al salir, teniamos la espalda quemada del sol, pero yo me sentía realmente satisfecho de lo que acababa de vivir.
Entre los distintos juegos uno consistía en sumergirnos con las gafas de bucear y aguantar el mayor tiempo posible.Recuerdo en concreto un día en Las Negras (donde costaba bastante trabajo llegar entonces) que me sumergia y contemplaba el fondo con las rocas, las algas, pero sobre todo los peces, había gran cantidad de ellos de todos los colores y tamaños, aquello era un hervidero de vida, de manera que me ajusté el tubo y así no tenía que girar la cabeza para respirar, y de esta manera podía seguir mirando el fondo.Fué un gran descubrimiento, incluso llegué a ver un pulpo medio escondido entre las rocas.Organizamos una pequeña excursión y nos fuimos varios amigos pertrechados de gafas y tubo recorriendo los alrededores cercanos en la costa, nadando dentro del agua, deteniendonos en todo lo que nos llamaba la atención ,que era mucho.
Después de varias horas, al salir, teniamos la espalda quemada del sol, pero yo me sentía realmente satisfecho de lo que acababa de vivir.
el niño
Hace aproximadamente 15 años ,en una guardia del Hospital, tuve que atender a una paciente cuyo cuadro clínico no viene al caso, pero sí que repercutía gravemente en su vida. Tenía alrededor de 40 años y venía con un niño de 7, había pasado los 3 últimos días en un estado de hiperactividad contínua, hablando, visitando gente, comprando cosas que en gran parte eran innecesarias, apenas dormía, su actitud era socialmente inadecuada y a veces extravagante, su vestimenta y aspecto, igualmente reflejaban el caos interno que la dominaba.No era dueña de sí misma y estaba claro que habia que tomar medidas contra la voluntad de la paciente para que recuperara la salud mental o en caso contrario las consecuencias serían desastrosas.
Esto, en sí mismo ,no era algo inusual en las incidencias de una guardia.Lo que me llamó poderosamente la atención fué la criatura, desde el primer momento no pude dejar de reparar en él.La escena , a poco que uno tuviera corazón, era dramática: la mujer desbordada emocionalmente, reia, lloraba, gritaba ,besaba a su hijo, me hablaba, se perdía en un discurso sin idea directriz, en un estado de agitación.No dejaba que su hijo saliera o se separara de ella y éste se encontraba abandonado a la situación y no paraba de mirar a su madre, a mí, a su alrededor, indefenso, y sobre todo sin los recursos psicológicos y la madurez para poder soportar aquel acontecimiento.Sus ojos, su angustia ante una madre enagenada a la que no podía entender.Recuerdo que toda mi intervención iba dirigida de forma solapada a él, tratando que supiera que aquello tenía remedio y las cosas volverían a ser como antes.
Esto, en sí mismo ,no era algo inusual en las incidencias de una guardia.Lo que me llamó poderosamente la atención fué la criatura, desde el primer momento no pude dejar de reparar en él.La escena , a poco que uno tuviera corazón, era dramática: la mujer desbordada emocionalmente, reia, lloraba, gritaba ,besaba a su hijo, me hablaba, se perdía en un discurso sin idea directriz, en un estado de agitación.No dejaba que su hijo saliera o se separara de ella y éste se encontraba abandonado a la situación y no paraba de mirar a su madre, a mí, a su alrededor, indefenso, y sobre todo sin los recursos psicológicos y la madurez para poder soportar aquel acontecimiento.Sus ojos, su angustia ante una madre enagenada a la que no podía entender.Recuerdo que toda mi intervención iba dirigida de forma solapada a él, tratando que supiera que aquello tenía remedio y las cosas volverían a ser como antes.
viernes, 10 de octubre de 2008
dan flavin
Dan Flavin es considerado uno de los artistas fundadores del arte minimalista norteamericano, si bien no compartió esta clasificación a lo largo de su vida. Flavin es uno de los primeros artistas en plantear en sus obras un juego, o concierto -como él lo llama- entre el espacio que las aloja y el punto o línea de luz. Este juego consiste en la interrelación entre espacio, luz natural, luz eléctrica y los cambios que se producen en "la mirada". Cada uno de estos participantes modifican activamente la obra en el tiempo.
Sus antecedentes más cercanos lo acercan a Tatlin y a Malevich, de donde toma el uso de las esquinas y rincones para alojar sus obras, y sus planteos constructivistas. Desde este lugar de la arquitectura y en contra de la artesanía del artista -ya que utiliza materiales industriales y son realizadas por técnicos-, modifica el entorno conociendo las posibilidades retinianas de la visión. Es así que cada obra presenta una nueva realidad del espacio y de las paredes que "pinta con luz".
La actual exposición, que presenta por primera vez en la Argentina las obras de Dan Flavin, está organizada conjuntamente con el Dia Center for the Arts de New York, que en la actualidad tiene en su poder la tutela del patrimonio del artista.
La exhibición está compuesta por un conjunto de obras realizadas entre los años 63 y 80, construidas con tubos fluorescentes.
Michael Govan, director del Dia y curador de la exhibición, es uno de los más destacados conocedores de la obra de Flavin en la actualidad.
Se presentan el conjunto que corresponden a la famosa serie de "Monumentos para Vladimir Tatlin". Estas esculturas de fluorescentes blancos están ensambladas componiendo estructuras simétricas. En este espacio se intenta presentar el diálogo entre la luz natural y la luz artificial.
Se exhiben las "European Couples", cuadrados de colores enfrentados, la histórica Diagonal del 25 de mayo, la primera obra realizada con luz fluorescente por Flavin, y el homenaje a Matisse.El rojo de la sala de intenso dramatismo está creado por la obra "Monumento 4 (para el guerrero muerto en combate)
Está exhibición fue concebida y realizada conjuntamente con la Dia center for the Arts, coordinada por Arturo Carvajal y cuenta con el auspicio de las empresas Siat, Siderca y Siderca Corporation, empresas de la Organización Techint.
Sus antecedentes más cercanos lo acercan a Tatlin y a Malevich, de donde toma el uso de las esquinas y rincones para alojar sus obras, y sus planteos constructivistas. Desde este lugar de la arquitectura y en contra de la artesanía del artista -ya que utiliza materiales industriales y son realizadas por técnicos-, modifica el entorno conociendo las posibilidades retinianas de la visión. Es así que cada obra presenta una nueva realidad del espacio y de las paredes que "pinta con luz".
La actual exposición, que presenta por primera vez en la Argentina las obras de Dan Flavin, está organizada conjuntamente con el Dia Center for the Arts de New York, que en la actualidad tiene en su poder la tutela del patrimonio del artista.
La exhibición está compuesta por un conjunto de obras realizadas entre los años 63 y 80, construidas con tubos fluorescentes.
Michael Govan, director del Dia y curador de la exhibición, es uno de los más destacados conocedores de la obra de Flavin en la actualidad.
Se presentan el conjunto que corresponden a la famosa serie de "Monumentos para Vladimir Tatlin". Estas esculturas de fluorescentes blancos están ensambladas componiendo estructuras simétricas. En este espacio se intenta presentar el diálogo entre la luz natural y la luz artificial.
Se exhiben las "European Couples", cuadrados de colores enfrentados, la histórica Diagonal del 25 de mayo, la primera obra realizada con luz fluorescente por Flavin, y el homenaje a Matisse.El rojo de la sala de intenso dramatismo está creado por la obra "Monumento 4 (para el guerrero muerto en combate)
Está exhibición fue concebida y realizada conjuntamente con la Dia center for the Arts, coordinada por Arturo Carvajal y cuenta con el auspicio de las empresas Siat, Siderca y Siderca Corporation, empresas de la Organización Techint.
Jasper Johns, hombre reservado y celoso de su intimidad, antes de su consagración artística. Nació en 1930 en Augusta, Georgia, en el corazón del Deep South americano, y se crió con tíos y abuelos en Allendale y otras localidades de Carolina del Sur tras el divorcio de sus padres. Allí cursa estudios universitarios, pero ya en 1949 se traslada a Nueva York e ingresa en una escuela de arte comercial.
Incorporado al ejército, se le destina al Japón, donde permanece hasta 1952. Aunque algún débil rastro de influencia japonesa pueda percibirse en algunas obras muy posteriores, es posible que se deba más a la que mantuvo con el músico John Cage, uno de los personajes centrales de la vanguardia americana cuyo interés por el budismo zen es bien conocido, que a su experencia directa de la cultura nipona.
Escaparates de Manhattan
Tampoco se sabe mucho de sus primeros pasos como artistas, pues el parecer destruyó sus obrs iniciales. Lo cierto es que en 1954 conoce a Robert Rauschenberg y John Cage, ambos mayores que él. Si el primero se convierte en inseparable compañero de trayectoria artística, el segundo ejerce una influencia gradual y tamizada, además de ponerle en contacto con algunas figuras de la máxima importancia en la escena artística neoyorquina e internacional, como el coreógrafo Merce Cunningham o el propio Marcel Duchamp.
Johns y Rauschenberg se instalan en estudios cercanos en el Downtown de Manhattan y se ganan la vida diseñando escaparante. Por eso mismo añ ambos encaminan su carrera de forma definitiva. En 1955 Jasper Jhons pinta su primera bandera americana, un gran panel blanco totalmente dominado por la evidencia de las barras y estrellas.
La textura, matérica y de notables calidades táctiles, es fruto de una peculiar técnica -la encáustica o pintura al encausto- que Johns rescata de la antigüedad clásica y consiste en diluir los pigmentos en cera caliente. Este procedimiento está tan unido a la obra del pintor de Augusta como sus temas característico; todos ellos -las dianas, los números- salen a escena en 1955. El paralelismo con la evolución de su compañero Rauschenberg es evidente: muchos críticos citan Pintura blanca con números, que este último había realizado en 1949, como antecedente de las series numéricas de Johns. La estrecha relación de ambos en estos años hace la hipótesis verosímil.
Tres años más tarde, en 1958, algunos objetos se añaden materialmente a los lienzos. Johnssigue, una vez más, la estela de su amigo, si bien con un sentido algo distinto. Los objetos añadidos a sus cuadros se integran siempre en un marco de relaciones esencialmente pictóricas, gobernado por principios de textura y contraste de color. En realidad,Rauschenberg estaba más cerca de de una reflexión sobre el objeto artístico similar a la planteada por los dadaístas treinta años antes, mientras que Johns ecuerda más a los collages y tableaux-objet de los cubistas. No importa si lo que aparece en los cuadros son objetos encontrados o palabras y letras estarcidas -un procedimiento de raigambe igualmente cubista-;Johns los arrima en todo caso al ascua de la pintura, disciplina cuyos límites aspira a ampliar al máximo, pero manteniéndose siempre dentro de ella. En eso la herencia de los expresionistas abtractos de la generación anterior -Pollock, Rothko, Hoffman- queda de manifiesto.
La puerta del pop
Si Jasper Johns encuentra pronto su orientación artística, el lanzamiento de su carrera no se hará esperar demasiado: en 1957 participa en una exposición colectiva en el Jewish Museum y conoce a Leo Castelli, que al año siguiente le organiza su primera exposición individul de la galería a la que desde entonces quedará vinculado. También en 1958 expone en el pabellón americano de la Bienal de Venecia y el MOMA le compra varias obras.
Por esos años empieza a hacer sus primeros vaciados en bronce de objetos cotidianos (Bombilla, Linterna), al mismo tiempo que descubre la obra de Marcel Duchamp. A través de John Cage participa en escenografías y decorados para happenings de Alan Kaprow y coreografías de Merce Cunningham,y, con el comienzo de la nueva década, su obra, ya consagrada en los Estados Unidos, empieza a ser conocida en Europa. Aunque Michael Sonnabend le organiza una muestra individual 1961, será la Bienal de Venecia de 1964, en la que Rauschenberg obtiene el primer premio, el escenario de esa reputación internacional. En realidad, ambos abren las puertas de Europa al arte norteamericano de la generación anterior tanto como como a los artistas pop que vienen inmediatamente depués.
La producción de Johns está dominada por las banderas, dianas, números y alfabetos hasta los añ setenta, aunque de hecho nunca los abandona del todo. En Luz de Harlem (1967) aparecen por primera vez los flagtones, un motivo serial que recueda a un muroaparejado de forma irregular que vio, al parecer, fugasmente en un graffiti callejero. Quizá por ese camino llega, en 1972, a las grandes superficies totalmente cubiertas de crosshatchings, trmas de trazos de color distribuidos en series paralelas que se superponen e interpenetran, como en un cañamazo o un tejido vistos desde cerca; nunca antes había estado Johns tan cercano a la abstracción absoluta: el ejemplo de pollock, a quien dedica como homenaje Fragancia (1973-1974), uno de los crosshatchings más conocidos, es aquí muy claro.
En los últimos años Johns ha vuelto a incorporar imágenes a su pintura. Quizá el ejemplo más significativo de esa orientación reciente está en la serie de las Cuatro estaciones (1985-1986), premiada en la Bienal de Venecia de 1988 y remate de su prestigio como uno de los más grandes artistas de la segunda mitad del siglo.
Paralelamente debe resaltarse la gran importancia de su obra gráfica -litografías y serigrafías en su mayor parte-, desarrollada a partir de 1960 sobre los mismos temas y objetivos recurrentes de su pintura.
Incorporado al ejército, se le destina al Japón, donde permanece hasta 1952. Aunque algún débil rastro de influencia japonesa pueda percibirse en algunas obras muy posteriores, es posible que se deba más a la que mantuvo con el músico John Cage, uno de los personajes centrales de la vanguardia americana cuyo interés por el budismo zen es bien conocido, que a su experencia directa de la cultura nipona.
Escaparates de Manhattan
Tampoco se sabe mucho de sus primeros pasos como artistas, pues el parecer destruyó sus obrs iniciales. Lo cierto es que en 1954 conoce a Robert Rauschenberg y John Cage, ambos mayores que él. Si el primero se convierte en inseparable compañero de trayectoria artística, el segundo ejerce una influencia gradual y tamizada, además de ponerle en contacto con algunas figuras de la máxima importancia en la escena artística neoyorquina e internacional, como el coreógrafo Merce Cunningham o el propio Marcel Duchamp.
Johns y Rauschenberg se instalan en estudios cercanos en el Downtown de Manhattan y se ganan la vida diseñando escaparante. Por eso mismo añ ambos encaminan su carrera de forma definitiva. En 1955 Jasper Jhons pinta su primera bandera americana, un gran panel blanco totalmente dominado por la evidencia de las barras y estrellas.
La textura, matérica y de notables calidades táctiles, es fruto de una peculiar técnica -la encáustica o pintura al encausto- que Johns rescata de la antigüedad clásica y consiste en diluir los pigmentos en cera caliente. Este procedimiento está tan unido a la obra del pintor de Augusta como sus temas característico; todos ellos -las dianas, los números- salen a escena en 1955. El paralelismo con la evolución de su compañero Rauschenberg es evidente: muchos críticos citan Pintura blanca con números, que este último había realizado en 1949, como antecedente de las series numéricas de Johns. La estrecha relación de ambos en estos años hace la hipótesis verosímil.
Tres años más tarde, en 1958, algunos objetos se añaden materialmente a los lienzos. Johnssigue, una vez más, la estela de su amigo, si bien con un sentido algo distinto. Los objetos añadidos a sus cuadros se integran siempre en un marco de relaciones esencialmente pictóricas, gobernado por principios de textura y contraste de color. En realidad,Rauschenberg estaba más cerca de de una reflexión sobre el objeto artístico similar a la planteada por los dadaístas treinta años antes, mientras que Johns ecuerda más a los collages y tableaux-objet de los cubistas. No importa si lo que aparece en los cuadros son objetos encontrados o palabras y letras estarcidas -un procedimiento de raigambe igualmente cubista-;Johns los arrima en todo caso al ascua de la pintura, disciplina cuyos límites aspira a ampliar al máximo, pero manteniéndose siempre dentro de ella. En eso la herencia de los expresionistas abtractos de la generación anterior -Pollock, Rothko, Hoffman- queda de manifiesto.
La puerta del pop
Si Jasper Johns encuentra pronto su orientación artística, el lanzamiento de su carrera no se hará esperar demasiado: en 1957 participa en una exposición colectiva en el Jewish Museum y conoce a Leo Castelli, que al año siguiente le organiza su primera exposición individul de la galería a la que desde entonces quedará vinculado. También en 1958 expone en el pabellón americano de la Bienal de Venecia y el MOMA le compra varias obras.
Por esos años empieza a hacer sus primeros vaciados en bronce de objetos cotidianos (Bombilla, Linterna), al mismo tiempo que descubre la obra de Marcel Duchamp. A través de John Cage participa en escenografías y decorados para happenings de Alan Kaprow y coreografías de Merce Cunningham,y, con el comienzo de la nueva década, su obra, ya consagrada en los Estados Unidos, empieza a ser conocida en Europa. Aunque Michael Sonnabend le organiza una muestra individual 1961, será la Bienal de Venecia de 1964, en la que Rauschenberg obtiene el primer premio, el escenario de esa reputación internacional. En realidad, ambos abren las puertas de Europa al arte norteamericano de la generación anterior tanto como como a los artistas pop que vienen inmediatamente depués.
La producción de Johns está dominada por las banderas, dianas, números y alfabetos hasta los añ setenta, aunque de hecho nunca los abandona del todo. En Luz de Harlem (1967) aparecen por primera vez los flagtones, un motivo serial que recueda a un muroaparejado de forma irregular que vio, al parecer, fugasmente en un graffiti callejero. Quizá por ese camino llega, en 1972, a las grandes superficies totalmente cubiertas de crosshatchings, trmas de trazos de color distribuidos en series paralelas que se superponen e interpenetran, como en un cañamazo o un tejido vistos desde cerca; nunca antes había estado Johns tan cercano a la abstracción absoluta: el ejemplo de pollock, a quien dedica como homenaje Fragancia (1973-1974), uno de los crosshatchings más conocidos, es aquí muy claro.
En los últimos años Johns ha vuelto a incorporar imágenes a su pintura. Quizá el ejemplo más significativo de esa orientación reciente está en la serie de las Cuatro estaciones (1985-1986), premiada en la Bienal de Venecia de 1988 y remate de su prestigio como uno de los más grandes artistas de la segunda mitad del siglo.
Paralelamente debe resaltarse la gran importancia de su obra gráfica -litografías y serigrafías en su mayor parte-, desarrollada a partir de 1960 sobre los mismos temas y objetivos recurrentes de su pintura.
Nace en una familia de inmigrantes judíos de Rusia. Después de recibir un BFA de la universidad de Syracuse en 1949, Sol LeWitt viajó a Europa donde recibe la influencia de los grandes maestros de la pintura. Después de eso, desempeñó servicios en la guerra coreana, primero en California, después en Japón, y finalmente Corea. Se mudó a Nueva York en los años 50 y prosiguió con su interés en el diseño gráfico trabajando en la Seventenn Magazine. Por ese tiempo, LeWitt también descubrió la fotografía de Eadweard Muybridge, cuyos estudios en el 1800s sobre la locomoción y las secuencias lo influenciaron. Estas experiencias, combinadas con un trabajo en 1960 en el museo del arte moderno de Nueva York, MoMA, influyeron en la obra de LeWitt como artista.
En el MoMA, los compañeros de trabajo de LeWitt incluyeron a artistas como Robert Ryman, Dan Flavin, y Robert Mangold. Dorothy C. Miller, presento en su famosa exhibición "Sixteen Americans". Trabajos por Jasper Johns, Robert Rauschenberg y Frank Stella generaron una emocionante discusión entre la comunidad de los artistas a quienes LeWitt se asoció.
Obra [editar]Se ha relacionado mucho a LeWitt con el minimalismo y se convertiría en uno de los pioneros del arte conceptual y uno de sus teóricos más destacados. Sus obras comprenden trabajos en dos y tres dimensiones, desde pinturas murales (más de 1200) a fotografías y centenares de dibujos y estructuras en forma de torres, pirámides, formas geométricas, y progresiones. De diferentes tamaños, desde maquetas a estructuras monumentales. Sol Lewitt utiliza frecuentemente estructuras abiertas y modulares originarias del cubo, una forma que lo influyó desde que se hizo artista. Sus esculturas incluyen las estructuras tempranas de la pared y tres proyectos seriales a partir de los años 60; cuatro cubos abiertos incompletos a partir de los años 70; numerosos pedazos de madera blancos pintados a partir de los años 80: El hexágono, forma derivada de un cubo, estructura con tres torres, entre otras así como maquetas para las estructuras de bloque concretas a partir de los últimos años 90.
El MoMA le dedicó su primera retrospectiva en el 1978-79. Ha expuesto además en los Paises Bajos, Reino Unido, Alemania, Suiza, Francia y España, entre otros países.
SOL LEWITT
En el MoMA, los compañeros de trabajo de LeWitt incluyeron a artistas como Robert Ryman, Dan Flavin, y Robert Mangold. Dorothy C. Miller, presento en su famosa exhibición "Sixteen Americans". Trabajos por Jasper Johns, Robert Rauschenberg y Frank Stella generaron una emocionante discusión entre la comunidad de los artistas a quienes LeWitt se asoció.
Obra [editar]Se ha relacionado mucho a LeWitt con el minimalismo y se convertiría en uno de los pioneros del arte conceptual y uno de sus teóricos más destacados. Sus obras comprenden trabajos en dos y tres dimensiones, desde pinturas murales (más de 1200) a fotografías y centenares de dibujos y estructuras en forma de torres, pirámides, formas geométricas, y progresiones. De diferentes tamaños, desde maquetas a estructuras monumentales. Sol Lewitt utiliza frecuentemente estructuras abiertas y modulares originarias del cubo, una forma que lo influyó desde que se hizo artista. Sus esculturas incluyen las estructuras tempranas de la pared y tres proyectos seriales a partir de los años 60; cuatro cubos abiertos incompletos a partir de los años 70; numerosos pedazos de madera blancos pintados a partir de los años 80: El hexágono, forma derivada de un cubo, estructura con tres torres, entre otras así como maquetas para las estructuras de bloque concretas a partir de los últimos años 90.
El MoMA le dedicó su primera retrospectiva en el 1978-79. Ha expuesto además en los Paises Bajos, Reino Unido, Alemania, Suiza, Francia y España, entre otros países.
SOL LEWITT
jueves, 9 de octubre de 2008
Estaba decidido a encontrarla...., ¡esta vez sí!, estando convencido de mi buena orientación no entendía cómo en dos ocasiones me había perdido, al fin y al cabo aunque aquello se parecía bastante a un laberinto, tampoco era tan grande el Albaycín. Además mi frustración, como es normal, no había hecho mas que aumentar el deseo, y la ignota plaza Carvajales, a esas alturas, estaba rodeada de un romántico misterio que muy pocos conocían.
Llevaba ya 4 años en Granada, tiempo más que suficiente para recorrer aquel sorprendente y bellísimo barrio que todos los estudiantes pateabamos en cuanto los estudios nos lo permitian.Yo lo hacía bastante a menudo y creía que no tenía secretos para mí, disfrutaba del mirador de S. Nicolás, el paseo del Darro o la cuesta Gomariz, o me perdía en las callejuelas intrincadas que parecían pertenecer a épocas y lugares legendarios.
Por eso, cuando Laura me habló de aquella placeta, que es como realmente se llamaba, me extrañó no haber tenido noticias antes. No era Laura una compañera de clase "normal", poco habladora, sacando unas notas casi insuperables no pertenecia al grupo de los empollones ,era muy celosa de su intimidad y le gustaba pasar desapercibida ,pero no lo conseguía.No puso especial énfasis pero yo sentí que había un sentimiento especial cuando dijo que era un espacio mágico al que solía ir pocas veces y siempre sola.No sé si hubo premeditación por su parte , pero yo me lancé al trapo como si me hubieran dado un pellizco, le pregunté donde estaba y con pocas indicaciones estaba convencido de encontrarlo.
En cuanto pude salí en busca de la plaza Carvajales, no sin antes averiguar si era conocida por mis amigos, con resultado completamente negativo.Lo cierto es que por más que dí vueltas no lo conseguí, ni en esa ocasión ni en la siguiente, dias después, cuando un compañero natural de Granada que habia oido hablar de ella vagamente me indicó que estaba en aquella zona cercana a una zapatería.
La conversación que mantuve con Laura dias después, ya no fué igual, me empeñé en "cartografiar" bien los alrededores para acceder sin error (cabeza cuadrada, lo reconozco), pero no fué eso lo importante, cuando salí me había llevado algo personal , casi íntimo de ella, esta vez me contó, sin poderlo evitar, sus emociones, lo que experimentaba en aquel pequeño trozo de jardín, descuidado con un naranjo desvencijado en el que llegó a grabar algunas letras, la belleza presidida por una vista imponente de la torre de Comares de la Alhambra desde una perspectiva inédita, la paz que se respiraba.....era algo que le pertenecía y que casi nadie conocía.Sus ojos eran una ventana que se abría y donde se podía percibir también una melancolía que yo llegué a sospechar de donde podría proceder.Me sentí realmente cerca de ella y más que nunca con la determinación de llegar hasta allí, pero ya de un modo diferente, ya no era un interés turístico o una curiosidad de ver algo bonito, iba a entrar a un espacio entrañable que merecía respeto.
Aquella fué una de las pocas mañanas que yo recuerdo haber hecho "novillos" en toda la carrera, era fría, gris, con una lluvia muy ligera, que dejaba las calles más desiertas de lo habitual y a mí me facilitaba la percepción de los lugares y las personas. Desde la Puerta de Elvira en dirección a Plaza Larga tenía la impresión de estar en un pueblo, la poca que gente que me cruzaba en el camino parecían sacados de una película de los años 50, incluso una mujer con un pañuelo anudado a la cabeza.Fuí poco a poco saliendo de las calles conocidas y sumergiendome en un mundo casi irreal , desolado, con el sonido de mis botas sobre el empedrado, fuí deteniendo mis pasos y asomandome a las verjas, las enredaderas y geranios que mostraban una belleza nueva para mí, sin prisa, la meta no era algo situado en un mapa, traté de imaginarme a Laura allí mismo y me gustó la idea,....quizá alguna vez.
Nunca antes habia pisado esas callejas estrechas, irregulares, sorprendentes,....tenia que estar cerca!...sin nada que lo anunciara al doblar una esquina me impactó la visión de una gigantesca torre en un claro entre las pequeñas casas, sin darme cuenta habia estado bordeando la ladera del Albaycin , la ruta me habia conducido sin poder ver mas que las tapias y fachadas hasta una una plataforma donde el horizonte se ensanchó, impactando sobre los ojos que solo veian cosas muy cercanas .El efecto fué sobrecogedor , la majestuosa torre de Comares ,que habia estado oculta, se aparecia allá arriba, enorme, con un angulo que le proporcionaba una gran belleza.El resto de la Alhambra también estaba allí, pero la orientación de la plaza le daba mas protagonismo a la torre.Sólo pasados unos minutos (realmente no sé cuanto tiempo) ,pude sobreponerme y comenzar a fijarme en lo que había a mi alrededor.
Era un lugar verdaderamente humilde, una pequeña y vieja fuente central rodeada de setos y dos hileras de arbolillos que conducían a una barandilla a modo de mirador con dos bancos de piedra. Agradecí el sonido del surtidor que elevaba el agua y luego chapoteaba dandole un ambiente exótico.
En un rincón del jardin estaba el naranjo con aspecto envejecido, me acerqué buscando las señales que pude encontrar algo borrosas de un nombre destinado al olvido.Al volver entré en una tienda y compré una planta con flores rojas ,esperando que le gustaran, se las merecia!.
Llevaba ya 4 años en Granada, tiempo más que suficiente para recorrer aquel sorprendente y bellísimo barrio que todos los estudiantes pateabamos en cuanto los estudios nos lo permitian.Yo lo hacía bastante a menudo y creía que no tenía secretos para mí, disfrutaba del mirador de S. Nicolás, el paseo del Darro o la cuesta Gomariz, o me perdía en las callejuelas intrincadas que parecían pertenecer a épocas y lugares legendarios.
Por eso, cuando Laura me habló de aquella placeta, que es como realmente se llamaba, me extrañó no haber tenido noticias antes. No era Laura una compañera de clase "normal", poco habladora, sacando unas notas casi insuperables no pertenecia al grupo de los empollones ,era muy celosa de su intimidad y le gustaba pasar desapercibida ,pero no lo conseguía.No puso especial énfasis pero yo sentí que había un sentimiento especial cuando dijo que era un espacio mágico al que solía ir pocas veces y siempre sola.No sé si hubo premeditación por su parte , pero yo me lancé al trapo como si me hubieran dado un pellizco, le pregunté donde estaba y con pocas indicaciones estaba convencido de encontrarlo.
En cuanto pude salí en busca de la plaza Carvajales, no sin antes averiguar si era conocida por mis amigos, con resultado completamente negativo.Lo cierto es que por más que dí vueltas no lo conseguí, ni en esa ocasión ni en la siguiente, dias después, cuando un compañero natural de Granada que habia oido hablar de ella vagamente me indicó que estaba en aquella zona cercana a una zapatería.
La conversación que mantuve con Laura dias después, ya no fué igual, me empeñé en "cartografiar" bien los alrededores para acceder sin error (cabeza cuadrada, lo reconozco), pero no fué eso lo importante, cuando salí me había llevado algo personal , casi íntimo de ella, esta vez me contó, sin poderlo evitar, sus emociones, lo que experimentaba en aquel pequeño trozo de jardín, descuidado con un naranjo desvencijado en el que llegó a grabar algunas letras, la belleza presidida por una vista imponente de la torre de Comares de la Alhambra desde una perspectiva inédita, la paz que se respiraba.....era algo que le pertenecía y que casi nadie conocía.Sus ojos eran una ventana que se abría y donde se podía percibir también una melancolía que yo llegué a sospechar de donde podría proceder.Me sentí realmente cerca de ella y más que nunca con la determinación de llegar hasta allí, pero ya de un modo diferente, ya no era un interés turístico o una curiosidad de ver algo bonito, iba a entrar a un espacio entrañable que merecía respeto.
Aquella fué una de las pocas mañanas que yo recuerdo haber hecho "novillos" en toda la carrera, era fría, gris, con una lluvia muy ligera, que dejaba las calles más desiertas de lo habitual y a mí me facilitaba la percepción de los lugares y las personas. Desde la Puerta de Elvira en dirección a Plaza Larga tenía la impresión de estar en un pueblo, la poca que gente que me cruzaba en el camino parecían sacados de una película de los años 50, incluso una mujer con un pañuelo anudado a la cabeza.Fuí poco a poco saliendo de las calles conocidas y sumergiendome en un mundo casi irreal , desolado, con el sonido de mis botas sobre el empedrado, fuí deteniendo mis pasos y asomandome a las verjas, las enredaderas y geranios que mostraban una belleza nueva para mí, sin prisa, la meta no era algo situado en un mapa, traté de imaginarme a Laura allí mismo y me gustó la idea,....quizá alguna vez.
Nunca antes habia pisado esas callejas estrechas, irregulares, sorprendentes,....tenia que estar cerca!...sin nada que lo anunciara al doblar una esquina me impactó la visión de una gigantesca torre en un claro entre las pequeñas casas, sin darme cuenta habia estado bordeando la ladera del Albaycin , la ruta me habia conducido sin poder ver mas que las tapias y fachadas hasta una una plataforma donde el horizonte se ensanchó, impactando sobre los ojos que solo veian cosas muy cercanas .El efecto fué sobrecogedor , la majestuosa torre de Comares ,que habia estado oculta, se aparecia allá arriba, enorme, con un angulo que le proporcionaba una gran belleza.El resto de la Alhambra también estaba allí, pero la orientación de la plaza le daba mas protagonismo a la torre.Sólo pasados unos minutos (realmente no sé cuanto tiempo) ,pude sobreponerme y comenzar a fijarme en lo que había a mi alrededor.
Era un lugar verdaderamente humilde, una pequeña y vieja fuente central rodeada de setos y dos hileras de arbolillos que conducían a una barandilla a modo de mirador con dos bancos de piedra. Agradecí el sonido del surtidor que elevaba el agua y luego chapoteaba dandole un ambiente exótico.
En un rincón del jardin estaba el naranjo con aspecto envejecido, me acerqué buscando las señales que pude encontrar algo borrosas de un nombre destinado al olvido.Al volver entré en una tienda y compré una planta con flores rojas ,esperando que le gustaran, se las merecia!.
miércoles, 8 de octubre de 2008
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